Vivencias desde un pupitre

El mungiarra Iñaki Larrinaga recoge en un libro la historia del colegio.

Vivencias desde un pupitre

Vivencias desde un pupitre

Por sus aulas han pasado cientos y cientos de chavales de Mungia de distintas generaciones. El colegio Bentades es uno de los centros educativos más veteranos de la localidad y su historia ha transcurrido paralela a la de Mungia a lo largo de las últimas décadas. Iñaki Larrinaga es un mungiarra que a sus 77 años acaba de publicar un libro que bajo el título Enseñanza religiosa en las escuelas Ventades de Mungia 1909-1982, recoge el devenir de este centro. Son las crónicas de un colegio que incluyen muchas experiencias vividas desde el pupitre. Y es que Larrinaga, ingeniero técnico jubilado, fue alumno de Bentades entre 1941 y 1953. “Bentades es un centro seglar desde 1982, pero ahora mucha gente desconoce que fue un colegio religioso. Por eso nació la idea de escribir este libro, para dejar constancia de la historia de una institución y de un tipo de enseñanza ya desaparecida en Mungia”, explica Larrinaga.

Tres años le ha llevado a este mungiarra la materialización de este libro que ha editado el Ayuntamiento de Mungia. Ha recopilado documentos y fotos de periódicos de antaño, entre antiguos alumnos del centro y sobre todo, de manos de la orden religiosa de los menesianos, que hoy se encuentran en Nanclares de la Oca y que fueron quienes estuvieron al frente del centro. “Contacté con ellos y me hicieron llegar la documentación”, explica.

Y así, las páginas de este libro recogen el devenir de este centro que tiene sus orígenes en uno anterior, el colegio San Rafael, que estaba en los bajos del antiguo hospital asilo. El colegio Bentades como tal surgió en 1934 impulsado por el testamento de Laureano Jado Ventades, un ingeniero acaudalado que destacó por su filantropía, que fue entre otras cosas promotor y presidente del Museo de Bellas Artes de Bilbao, y que fue también quien posibilitó la puesta en marcha del colegio Jado de Erandio.

Larrinaga recuerda su día a día como alumno de este centro en aquellos difíciles tiempos de la postguerra. “Era la época de Franco. En el patio cantábamos el Cara al sol y lo primero que veías al entrar a clase era el crucifijo, la foto de Franco y la de Primo de Rivera. En aquel momento era impensable otra cosa”, narra este mungiarra. “Pero guardamos buenos recuerdos a pesar de que aquella generación pasamos lo que pasamos… Uno se endurece. Había tragedias en las casas. Las pasamos moradas en la guerra. Pero éramos niños, con sus tristezas y también sus alegrías”, afirma. Y recuerda episodios puntuales, como aquella vez en el 44, cuando sobrevoló el colegio un avión norteamericano cuyo piloto se tiró en paracaídas y cayó a la altura de Ibaiondo, mientras el avión se fue a estrellar a Gorliz. “Fue a buscarle una comitiva compuesta por una pareja de la Guardia Civil y el jefe de la Caja Vizcaina, que era de los pocos del pueblo que sabía inglés”, cuenta riendo. “Aquel paracaidista supuso la llegada del primer chicle americano a la localidad”, recuerda Larrinaga.

Este centro llegó a albergar un hospital de convalecientes en la guerra, en los años 36 y 37. En el 82 el colegio abandona su etapa de enseñanza religiosa. Hoy Bentades sigue formando a los niños de Mungia.

Artículo publicado en DEIA el pasado 16/12/2012